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Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel
Breve reseña histórica

“Es manifiesta la necesidad de un Colegio Máximo para la Provincia. Para el curso próximo de 1929 difícilmente encontrarán sitio relativamente cómodo, para morar en el Seminario de Villa Devoto, los Escolares nuestros que nos convenga tener estudiando Filosofía y Teología”.
“Es asimismo voluntad manifiesta de nuestro P. General que hagamos algo práctico, para tener Colegio Máximo, saliendo de tantas infructuosas deliberaciones. El camino parece que ha de ser: elegir una finca, arreglar planos del edificio, comenzar a construirlo, establecer allí nuestras clases y habitación para Profesores y Escolares”. Consulta de Provincia del 4 de Marzo de 1928

La Provincia Argentina de la Compañía de Jesús, comienza a deliberar en 1928 la necesidad de trasladar sus estudiantes a un espacio más amplio. Hasta ese momento los estudiantes jesuitas (que provenían no sólo de Argentina sino también del resto de Sudamérica) hacían sus estudios en las Facultades de Filosofía y Teología con sede en el Seminario de Villa Devoto junto a estudiantes del Clero Diocesano de Buenos Aires y de otras Ordenes religiosas. Estas Facultades eran regidas por la misma Compañía de Jesús, de acuerdo al modelo de estudios de la Universidad Gregoriana y para las cuales el Papa había concedido el poder de dar Títulos Eclesiásticos mediante el Breve Apostólico “Divinum Praeceptum”, del 23 de diciembre de 1915.
En 1930 la Santa Sede decide renovar la estructuración de los estudios Eclesiásticos en todo el mundo: por eso, cuando al año siguiente, en 1931, el Sumo Pontífice promulgó la Constitución Apostólica "Deus Scientiarum Dominus”, la Compañía de Jesús solicitó la facultad de dar títulos y grados eclesiásticos en sus Casas de estudios llamados Colegios Máximos (denominados así por ser el grado más alto de exigencia académica para la formación jesuita). Durante ese mismo año, en la localidad de San Miguel, cerca de Buenos Aires, gracias a numerosas donaciones, se pudo adquirir un predio extenso y construir allí el Colegio Máximo de San José, donde fueron trasladados los estudiantes y profesores jesuitas.

El 8 de septiembre de 1932, el Cardenal Gaetano Bisleti, Prefecto de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades, en una carta dirigida al M. R. P. General de la Compañía de Jesús, P. LEDOCHOWSKY, le comunica la aprobación de los Estatutos de las Facultades Eclesiásticas de la Compañía de Jesús, entre las cuales figuraban las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel, que estaban conforme a la "Deus Scientiarum Dominus", y a sus Ordenaciones anejas, y que, por tanto podían conceder títulos y grados académicos como Facultades Eclesiásticas canónicamente erigidas.
Al ser durante mucho tiempo la única Casa de Estudios de la Compañía con facultad de dar títulos eclesiásticos en la región, se fue convirtiendo en un Colegio marcadamente Latinoamericano. El número de estudiantes y profesores fue creciendo y su Biblioteca especializada en Filosofía y Teología también. Paulatinamente fueron ingresando estudiantes de otras órdenes religiosas.
La presencia del Observatorio de Física Cósmica, la creación de publicaciones científicas, el desarrollo de trabajos interdisciplinares (entre otras cosas), junto con el trabajo pastoral (capillas y colegios) en los barrios populares que fueron creciendo a su alrededor dejaron una impronta en el espíritu de la Institución que perdura hasta nuestros días: una síntesis de razón, fe y cultura.
A partir de 1967 y 1968, Las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel, se integran a la Universidad del Salvador y de esta manera sus Títulos tienen además del Eclesiástico, un valor civil y nacional.
En 1975 la Compañía de Jesús deja la Universidad del Salvador, sin embargo las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel, por especial convenio con las nuevas autoridades de la Universidad, siguieron integrándola y otorgando títulos con valor civil.

Significado histórico del escudo Antiguo de las Facultades

El actual “Colegio Máximo de San José”, fundado en San Miguel en 1931, es la continuación del antiguo Colegio Máximo de Córdoba, inaugurado en 1610 por el P. Diego de Torres, S. J., Provincial de la entonces Provincia del Paraguay que al obtener tanto de la Corona española como de la Santa Sede la facultad para otorgar grados académicos universitarios, se convirtió desde 1621 en la Universitas Cordubensis Tucumaniae, primera universidad del Río de la Plata.
En 1767 la Compañía de Jesús es expulsada de los territorios españoles y en 1773 es suprimida por el Papa Clemente XIV. A partir de allí, la Universidad por ella fundada, fue dirigida sucesivamente por los franciscanos, por el clero diocesano (ya sin el carácter de Pontificia otorgado a la Compañía de Jesús) y por la Corona española.
De la misma manera que la Compañía de Jesús restaurada por Pío VII en 1814 es la continuidad de la fundada por Ignacio de Loyola en 1540, así también el actual Colegio Máximo de San José, es la continuación de aquel Colegio Máximo y Universidad de Córdoba del Tucumán.
Estas dos etapas del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en el Río de la Plata están simbolizadas en el escudo de las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel de 1931.

Unidos por la tiara pontificia está el escudo del antiguo Colegio Máximo y Universidad jesuítica de Córdoba (que tiene la corona real -por la potestad concedida por el rey de dar grados académicos universitarios-; el sol –la claridad-; el IHS –iniciales del nombre de Jesús-; el águila coronada que mira el sol –el reinado del intelecto y la sabiduría-; la banda que dice “para que lleve mi nombre” ) y el escudo del nuevo Colegio Máximo, que representa la vara de San José (Patrono del nuevo establecimiento) colocada sobre la espada de San Miguel (Patrono de la localidad), cruzadas por la inscripción "Provincia Argentinensis, S. J.".





En la actualidad las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel, se identifican con el logo del sol y en su interior las siglas del nombre de Jesús, de quién brota la Luz de la razón y de la fe.